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El Niño puede volver en 2026 y llevar al planeta a un nuevo récord de calor

Existe entre un 50% y un 60% de probabilidad de que El Niño se desarrolle durante el período de julio a septiembre y más adelante, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). La Organización Meteorológica Mundial actualizó recientemente su pronóstico. Esto es lo que hay que saber sobre El Niño y su hermana más fría, La Niña.

Por qué ese nombre

El Niño y La Niña son dos fases de un patrón climático natural del Pacífico tropical conocido como Oscilación del Sur El Niño (ENSO). Pescadores peruanos y ecuatorianos acuñaron el término El Niño en el siglo XIX para referirse a la llegada de una corriente oceánica inusualmente cálida frente a la costa, que reducía su pesca poco antes de Navidad. Los científicos eligieron La Niña como su opuesto. Entre ambos fenómenos existe una fase neutra.

Cómo funciona El Niño

El Niño puede debilitar los vientos alisios que soplan de este a oeste en el Pacífico tropical, alterando el movimiento del agua cálida por ese vasto océano. Ese debilitamiento calienta las regiones central y oriental del Pacífico, normalmente más frías, y cambia las lluvias y los patrones de viento en todo el mundo. El calor extra en la superficie libera energía a la atmósfera y puede elevar temporalmente las temperaturas globales, por eso los años de El Niño suelen estar entre los más cálidos registrados.

Segun Nat Johnson, meteorólogo de la NOAA, un evento típico de El Niño tiende a causar un aumento temporal de la temperatura media global de entre 0,1°C y 0,2°C. El fenómeno ocurre cada dos a siete años. Suele traer condiciones más secas al sudeste asiático, Australia, el sur de África y el norte de Brasil, y más húmedas al Cuerno de África, el sur de Estados Unidos, Perú y Ecuador.

¿Otro récord?

El último El Niño ocurrió en 2023-2024. Ahora crece la preocupación de que 2026 pueda ser el año más caluroso jamás registrado, incluso sin El Niño, por la tendencia de calentamiento global. Carlo Buontempo, director del Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea, dijo que 2026 podría ser otro año récord si El Niño se desarrolla este año.

Sin embargo, el impacto sería mayor en 2027 que en 2026 si el fenómeno aparece en el segundo semestre, explicó Tido Semmler, científico climático del Servicio Meteorológico Nacional de Irlanda. La atmósfera global tarda en reaccionar a El Niño. Aun así, advirtió, el riesgo de que 2026 sea récord existe incluso sin El Niño.

La Niña, la otra cara

El último episodio de La Niña fue relativamente débil y breve, entre diciembre de 2024 y una fase neutra a comienzos de 2025. La Niña enfría el Pacífico oriental durante uno a tres años y genera efectos opuestos: más humedad en partes de Australia, el sudeste asiático, India, el sudeste de África y el norte de Brasil, y más sequía en partes de Sudamérica. Aun así, no impidió que 2025 fuera el tercer año más caluroso registrado.

Una forma nueva de medirlo

En febrero, la NOAA adoptó un método nuevo para definir estos eventos. El antiguo Índice Oceánico Niño (ONI) comparaba la temperatura del mar de una región del Pacífico con la media de 30 años. Pero como los océanos se calientan rápido, esa media quedó desactualizada. El nuevo Índice Oceánico Niño Relativo (RONI) compara qué tan cálido o frío está el Pacífico centro-oriental frente al resto de los trópicos, lo que la NOAA describe como una forma más clara y confiable de monitorear El Niño y La Niña en tiempo real.

Para la Amazonía, el asunto no es abstracto: un El Niño fuerte suele significar sequía en el norte de Brasil, con más riesgo de incendios y menos agua en los ríos. Por eso cada pronóstico de la NOAA y la OMM se sigue de cerca en la región.

Reportaje: Anne Silva / Revista Amazônia. Fuentes: NOAA; Organización Meteorológica Mundial; Servicio Copernicus (UE); AFP.

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