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Clima hipertropical: la Amazonía entra en una era de sequías nunca vistas en millones de años

Revista Amazônia 151 março 2026

La selva que conocíamos está cambiando ante nuestros ojos, y el impacto llega directamente al grifo y al bolsillo de la gente. La edición de marzo de Revista Amazônia se sumerge en el ciclo hidrológico para revelar una realidad urgente: estamos entrando en una era de transición peligrosa, en la que el clima se vuelve mucho más caliente y las sequías mucho más severas que cualquier cosa registrada en los últimos millones de años.

El fenómeno, bautizado por los científicos como clima hipertropical, no es apenas un término técnico para describir el calor intenso. Representa, en la práctica, el colapso del sistema de defensa de la selva.

Durante las estiajes extremas, la humedad del suelo cae a niveles tan bajos que los árboles pierden la capacidad de bombear agua y de capturar carbono, y sufren lo que los especialistas llaman embolia en la savia. Ese proceso aumenta la mortalidad de los árboles en más de 55 por ciento, y convierte lo que era un santuario de vida en un escenario de vulnerabilidad.

Qué significa una selva que deja de bombear agua

Vale la pena detenerse en el mecanismo que describe la edición. Un árbol en pie funciona como una columna de agua continua: absorbe humedad por las raíces y la conduce hacia arriba, hasta liberarla por las hojas. Ese bombeo es lo que permite, al mismo tiempo, que la planta capture carbono de la atmósfera.

Cuando el suelo se seca por completo, esa columna se interrumpe. Es exactamente lo que la Revista Amazônia describe como embolia en la savia: el transporte se rompe, la captura de carbono se detiene y el árbol queda expuesto. Multiplicado por millones de individuos, el resultado es el aumento de mortalidad de más de 55 por ciento señalado en la edición.

El detalle decisivo es que ese mismo bombeo es lo que devuelve humedad al aire. Menos árboles bombeando significa menos vapor disponible, menos lluvia formada sobre la propia selva y, en el paso siguiente, suelos todavía más secos. La sequía se alimenta a sí misma.

El valor invisible de la lluvia y la economía de la selva

Muchas veces olvidamos que la Amazonía funciona como una gigantesca bomba de agua que sostiene la agricultura y el abastecimiento de todo el país. Los estudios destacados en esta edición muestran que las lluvias generadas apenas por la selva brasileña poseen un valor económico estimado en cerca de 104 mil millones de reales por año.

Sin ese servicio ambiental gratuito, el costo de producción de alimentos y la seguridad energética de Brasil estarían en jaque. Es una cifra que conviene leer al revés: no es lo que la selva vale si se vende, sino lo que costaría reponer, con dinero, algo que hoy la selva entrega sin cobrar nada.

La pérdida de vegetación de las últimas décadas ya empezó a cobrar su precio. El rendimiento hídrico de los ríos se volvió extremadamente sensible a cualquier variación en las lluvias, lo que lleva a las regiones áridas a perder sus fuentes de agua más rápidamente y obliga a las áreas húmedas a enfrentar riesgos de saturación sin precedentes. Es un engranaje delicado que, cuando se desequilibra, afecta desde el pequeño productor rural hasta las grandes metrópolis.

Fuego y contaminación: la amenaza silenciosa al agua potable

Otro punto crucial abordado en la edición de marzo es la relación peligrosa entre los incendios forestales y la calidad del agua que consumimos. El problema no termina cuando las llamas se apagan.

Cuando llegan las primeras lluvias después de un incendio, arrastran hacia los ríos una mezcla tóxica de cenizas, nutrientes en exceso, metales pesados e incluso productos químicos usados en el combate al fuego, como los retardantes. Esa contaminación compromete drásticamente la calidad del agua bruta, eleva de forma alarmante los costos de tratamiento para las ciudades y pone en riesgo la salud pública.

Con el calentamiento global triplicando el número de días con clima propicio para incendios extremos, la sincronía de esas catástrofes en distintas regiones del mundo convierte el desafío de proteger nuestras fuentes de agua en una misión de supervivencia global. El punto es logístico además de ambiental: si varias regiones arden al mismo tiempo, los equipos, los recursos y la capacidad de tratamiento no se pueden mover de un lugar a otro.

Océanos en elevación y el futuro de las poblaciones costeras

No es apenas en el interior de la selva donde los cambios son drásticos. Un nuevo metaanálisis reveló que la elevación del nivel del mar en las costas brasileñas fue subestimada durante décadas. En promedio, las aguas están 30 centímetros por encima de lo que indicaban las proyecciones anteriores.

Ese error de cálculo ocurrió porque los modelos antiguos ignoraban factores locales decisivos, como los vientos, las mareas y las corrientes oceánicas específicas de la región. Con esa corrección, la planificación urbana y la seguridad de las poblaciones que viven en el litoral necesitan ser revisadas de inmediato.

El avance del mar no es una amenaza para el próximo siglo, sino una realidad que ya redibuja el mapa de nuestras ciudades costeras y exige acciones de adaptación urgentes para proteger infraestructuras y vidas humanas.

Soluciones y caminos para la preservación hídrica

Pese al escenario desafiante, la Revista Amazônia también presenta caminos de esperanza e innovación tecnológica. La edición destaca cómo la restauración de los manglares puede funcionar como un enorme sumidero de carbono, además de ahorrar millones en daños ambientales.

Se discute también el uso de energía solar y de las olas para oxigenar el agua del mar, y garantizar así la salud de los ecosistemas marinos en tiempos de calentamiento global.

En esta edición usted encontrará además detalles sobre cómo El Niño puede regresar con fuerza total en 2026, informes de la ONU sobre el hambre severa causada por la sequía y las intervenciones climáticas que buscan remodelar la vida marina para garantizar la supervivencia de las especies.

Es una guía completa para entender por qué el agua es el recurso más valioso de nuestro tiempo y cómo cada decisión nuestra impacta ese ciclo vital. La preservación de la Amazonía es la garantía de que tendremos agua en el futuro. Le invitamos a profundizar en estos temas y a entender cómo la ciencia y la naturaleza están trabajando juntas para encontrar soluciones.

Reportaje: Anne Silva / Revista Amazônia

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