×
Próxima ▸
Sequía en Somalia: la ONU alerta que 6,5 millones de…

La acción climática ambiciosa podría salvar 1,32 millones de vidas al año hasta 2040

Ações climáticas ambiciosas para salvar 1,32 milhão de vidas por ano até 2040
Mais de 85% da população mundial vive atualmente em áreas onde os limites estabelecidos pelas diretrizes de qualidade do ar da Organização Mundial da Saúde são ultrapassados

Reducir las emisiones que calientan el planeta no solo desacelera el cambio climático. También limpia el aire que respiran miles de millones de personas. Un nuevo estudio liderado por la Universidad de Cardiff, publicado en la revista Nature Communications, calcula que una acción climática verdaderamente ambiciosa podría evitar hasta 1,32 millones de muertes prematuras por año en todo el mundo hasta 2040.

La cifra impresiona, pero el hallazgo central de la investigación es otro y bastante más incómodo: esos beneficios no se reparten de forma pareja. Una parte considerable del aire limpio que respira un país depende de decisiones tomadas en otro, a veces a miles de kilómetros de distancia.

Un estudio pionero que miró 168 países

El trabajo, titulado “La acción climática nacional puede aliviar, perpetuar o agravar las desigualdades internacionales de contaminación del aire”, es el primero de su tipo en examinar los intercambios de contaminación transfronteriza para prácticamente todos los países del planeta: 168 en total.

El foco está puesto en las partículas finas conocidas como PM2.5, el principal factor de riesgo ambiental de muertes prematuras en el mundo. Según las estimaciones más recientes de la Organización Mundial de la Salud, más de 4,2 millones de personas mueren prematuramente cada año por exposición prolongada a este tipo de contaminación del aire exterior.

Para llegar a sus resultados, el equipo utilizó modelización atmosférica avanzada y datos satelitales de la NASA, con los que simuló distintos escenarios futuros de emisiones para el año 2040. Al cruzar esas simulaciones con una estimación de la carga sanitaria, los investigadores pudieron responder una pregunta que la literatura científica venía esquivando: cuando un país reduce sus emisiones, ¿quién se beneficia realmente?

Cuando el aire limpio llega de afuera

La respuesta depende del grado de cooperación internacional. Los autores trabajaron con las llamadas vías socioeconómicas compartidas (SSP, por su sigla en inglés), escenarios que describen mundos futuros distintos. En el escenario de sostenibilidad (SSP1), una mitigación más estricta aumenta en un 8% la fracción de cobeneficios que se originan fuera de África. En el escenario de fragmentación (SSP3), donde la colaboración entre países se debilita, ese aumento salta al 53%.

La brecha entre naciones también es nítida. La fracción de cobeneficios de origen externo es de 0,76 en los países en desarrollo bajo el escenario SSP1-26, frente a 0,65 en los países desarrollados. Traducido: las naciones más pobres dependen mucho más de lo que hagan las otras para poder respirar mejor.

Los cobenefícios se maximizan en el escenario más ambicioso de todos, el SSP1-19, que es el que arroja 1,32 millones de muertes evitadas. Pero incluso allí, el intercambio transfronterizo varía enormemente de un país a otro.

“Las decisiones de los países ricos afectan al Sur Global”

El autor principal, el Dr. Omar Nawaz, de la Escuela de Ciencias de la Tierra y Ambientales de la Universidad de Cardiff, resume así el vacío que el estudio vino a llenar: “Aunque sabemos que la acción climática puede beneficiar a la salud pública, la mayoría de las investigaciones ignoró cómo esto afecta a la contaminación del aire que atraviesa fronteras internacionales y crea desigualdades entre países”.

Y agrega: “Nuestro análisis muestra cómo las decisiones de mitigación climática tomadas en países ricos afectan directamente la salud de las personas en el Sur Global, especialmente en África y en Asia”.

Hubo sorpresas. “Queríamos ver cómo los beneficios para la salud de la acción contra el cambio climático podrían diferir cuando hay mayor o más débil cooperación global”, explica Nawaz. “Nos sorprendió constatar que, si bien Asia registra los mayores beneficios totales de la acción climática por su gran porción de población, los países africanos son con frecuencia los más dependientes de la acción externa, y la cantidad de beneficios sanitarios que obtienen de la mitigación climática en el exterior aumenta en los escenarios futuros fragmentados”.

La contaminación puede caer y la desigualdad crecer

Otra proyección del equipo desmonta una intuición común. Aun cuando la contaminación global total del aire disminuya, el equilibrio de la contaminación que atraviesa fronteras puede cambiar. Es decir: el planeta respira mejor en promedio, y sin embargo determinados países quedan en peor posición relativa.

Esa información resulta vital para quienes formulan políticas y para las organizaciones globales de ayuda, que deben enfrentar los desafíos del cambio climático en medio de prioridades nacionales e internacionales que no siempre coinciden.

El coautor Daven Hance, profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Colorado en Boulder, es directo: “Algunas políticas climáticas pueden, inadvertidamente, agravar las desigualdades de la contaminación del aire, especialmente para países en desarrollo que pueden depender fuertemente de sus vecinos para el aire limpio. Por lo tanto, no basta con enfocarse solo en los cobeneficios domésticos. Las estrategias climáticas más inclusivas implican tener explícitamente en cuenta las desigualdades transfronterizas en evolución”.

Para Hance, una política climática holística debe evaluar tres cosas al mismo tiempo: cuánto depende una nación de las reducciones de emisiones de las demás, cómo los escenarios de mitigación remodelan los flujos de contaminación del aire a través de las fronteras, y si los esfuerzos globales están ayudando o perjudicando la equidad.

Lo que viene

El equipo, que reúne investigadores de la Universidad de Cardiff y de la Universidad de Colorado en Boulder, ya planea profundizar el análisis. Los próximos pasos apuntan a explorar cómo el propio cambio climático altera los patrones meteorológicos que transportan esa contaminación de un lado a otro del globo, además de examinar otros tipos de contaminantes, como el ozono y los aerosoles orgánicos.

Mientras tanto, el mensaje para las mesas de negociación climática es claro. Cada tonelada de gas de efecto invernadero que un país deja de emitir es también un puñado de vidas salvadas, y no necesariamente dentro de sus propias fronteras.

Fuente: Universidad de Cardiff / Nature Communications.

Reportaje: Anne Silva / Revista Amazônia

Gostou desta reportagem?
Siga a Revista Amazônia no Google News

⭐ SEGUIR AGORA