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El enemigo invisible que viaja en el aire y decide…

Un megamapeo láser recalcula el tamaño real del lago de Tucuruí, en Pará

Megamapeamento no Pará vai recalcular o tamanho real do lago de Tucuruí

El Gigante del Norte está pasando por un chequeo tecnológico sin precedentes. La Usina Hidroeléctrica de Tucuruí, en el estado de Pará, es escenario de una operación de ingeniería de alta precisión que persigue una respuesta vital para Brasil: ¿cuál es hoy la capacidad real de almacenamiento de agua de su inmenso embalse?

La pregunta no es menor. Con una capacidad instalada de 8.370 megavatios (MW), Tucuruí figura entre las mayores hidroeléctricas del mundo. Saber con exactitud cuánta agua puede retener el lago permite planificar con más eficiencia la generación de energía, prevenir apagones y optimizar el uso de un recurso que sostiene buena parte del sistema eléctrico nacional.

Por eso el estudio se considera fundamental para la seguridad energética del país. Un embalse cuya cota real se conoce con precisión es un embalse que se puede administrar mejor: cada metro de agua almacenada se traduce en energía disponible para las próximas semanas y meses, y cada error de cálculo puede significar generación perdida o riesgo de desabastecimiento.

Tecnología láser que barre la selva y las islas

La misión, que debe concluir hacia mediados de 2026, emplea tecnologías de punta para construir un modelo digital ultradetallado de la región. La operación combina el perfilamiento láser aéreo, conocido como LiDAR, con aerofotogrametría de altísima resolución, capturando imágenes con detalles menores a 10 centímetros.

El desafío geográfico es monumental. El embalse de Tucuruí, situado entre los municipios de Tucuruí y Marabá, es un cuerpo de agua complejo que alberga miles de islas. El área total cartografiada alcanza los impresionantes 6.742 kilómetros cuadrados, una superficie mayor que la del Distrito Federal brasileño.

Cartografiar un territorio así con métodos tradicionales sería lento y costoso. El barrido láser desde el aire permite cubrir esa extensión con una densidad de datos imposible de obtener a pie o en embarcación, registrando tanto la vegetación como el contorno de cada isla y de cada canal que forma este laberinto de agua.

Aprovechar la seca para ver el fondo

Para garantizar la precisión, los vuelos de mapeo se iniciaron estratégicamente en noviembre de 2025, aprovechando el período de nivel de agua mínimo del embalse. Esa elección permite que el láser registre áreas que normalmente permanecen sumergidas, revelando el relieve del fondo del lago que queda expuesto durante la seca.

La estrategia supera una gran dificultad logística. En los períodos de crecida, esas áreas poco profundas son de difícil navegación para los barcos que realizan la batimetría, es decir, la medición de la profundidad. En esas condiciones, el mapeo tradicional se vuelve impreciso o inviable. El láser resuelve el problema desde arriba, sin depender del acceso por agua.

Una operación de guerra en los cielos de Pará

La logística aérea es compleja. El plan de vuelo contempla 375 franjas, que suman 250 horas de aerolevantamiento para capturar cerca de 49.000 fotografías. Para sortear las condiciones atmosféricas desfavorables de la región amazónica, los pilotos vuelan a un techo bajo de apenas 700 metros, en el límite operacional de la aeronave.

Con el vuelo ya un 84% avanzado, la próxima fase se concentra en la parte que permanece inundada. En cuanto el embalse alcance el nivel de 70 metros, los equipos iniciarán los levantamientos batimétricos con ecosondas de última generación para medir la profundidad del canal principal y de sus afluentes.

Seguridad jurídica y gestión ambiental

El objetivo central de todo el esfuerzo es atender la Resolución Conjunta ANA/ANEEL nº 127/2022. Esa norma exige que los embalses hidroeléctricos actualicen sus relaciones cota-área-volumen, monitoreen el azolvamiento, es decir, la acumulación de sedimentos en el fondo, e implanten estaciones de monitoreo hidrológico.

Además de redefinir el volumen de agua, los datos cartográficos generados tendrán múltiples usos para Axia Energia, concesionaria de la usina. Las ortofotos y los modelos digitales de terreno de altísima resolución permitirán una gestión patrimonial, territorial y ambiental mucho más eficiente de todo el entorno del complejo.

Conocer para preservar y generar energía

La precisión del nuevo mapeo permitirá entender cómo se comporta el embalse y cómo el azolvamiento está afectando su vida útil. Con esa información será posible planificar acciones de conservación de la cuenca hidrográfica y garantizar que Tucuruí siga generando energía limpia para las próximas generaciones.

Este esfuerzo tecnológico representa un paso crucial para la modernización de la gestión de los recursos hídricos en la Amazonía. Al unir tecnología de punta con el conocimiento del régimen de los ríos, Brasil invierte no solo en energía, sino en el conocimiento detallado de su propio territorio para un futuro más sostenible.

Reportaje: Anne Silva / Revista Amazônia

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